Acerca de

Me llamo Elisa y no tengo muy claro quién soy.  Porque soy lo que soy y lo que creo ser. También soy lo que me gustaría ser y lo que los demás dicen que soy.

No creo que una persona sea de una manera concreta, sino que se comporta de forma concreta según las circunstancias, y a veces, de tanto comportarnos así, nos creemos que eso es lo que somos.

Estoy convencida de que el ‘es que yo soy así’, puede ser el pensamiento que más daño te haga en tu vida, y el que más te limite e impida que llegues a ser la persona que te gustaría.

Porque, ¿cómo eres tú? ¿Te lo has planteado alguna vez?

¿En qué momento te paraste a reflexionar y a decidir si quieres ser una persona seria o alegre; si quieres ser valiente o prudente; si quieres ser tímido o sociable; si quieres gustarte o no?

Somos el resultado de aprendizajes, costumbres, tradiciones, influencias de todo tipo, y también de lo que nos dicen que somos. A mi siempre me dijeron que era una niña seria, así que me pasé la mayor parte de mi vida definiéndome como una persona seria y todo el mundo me ha tratado siempre como a una persona seria. Y un día me di cuenta de que ni soy seria ni quiero serlo, y no veas si no fue todo un descubrimiento. Es curioso que las personas que me conocen desde hace menos tiempo, destaquen como una de mis cualidades mi sentido del humor. ¿Quién lo hubiera dicho hace unos años?

En fin, que cuando cuestionamos las verdades absolutas que rigen nuestras vidas, descubrimos que hay partes de nosotros que responden a creencias con las que no estamos de acuerdo.

Desde que empecé a cuestionar mis pensamientos y mis creencias, he podido ir reconociendo aquellos que no me pertenecen y voy decidiendo con qué me quedo y con qué no. El camino del autoconocimiento es un camino que no acaba nunca, pero ir desentrañando todos los mecanismos que te llevan a ser como eres, es fascinante y una buena forma de entenderte, aceptarte, quererte y dejar de juzgarte.

En este camino de autodescubrimiento, una de las cosas que me ha llamado la atención, ha sido reconocerme como introvertida.

Hasta ahora, yo identificaba la introversión con la timidez, y eso me despistaba porque no me considero una persona tímida. Ahora que voy teniendo más información sobre el tema, lo veo claro y descubro cómo aspectos que consideraba rarezas mías, resultan ser características comunes de las personas introvertidas.

He decidido poner en marcha este blog para compartir descubrimientos y propuestas que a mi me han sido de utilidad. Creo que el autoconocimiento es el primer paso para la aceptación, y la aceptación es imprescindible para acercarnos a la felicidad.

Dice la Agrado, en Todo sobre mi madre, que ‘una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de si misma’.

Así que te invito a que te pares a pensar quién quieres ser tú, como primer paso para lograrlo.

 

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