¿Qué te hace ser una persona introvertida?

¿Alguna vez has sentido la necesidad imperiosa de salir corriendo de una cena con amigos para irte a casa? ¿Te ha pasado que a los diez segundos de entrar en una discoteca te ha entrado un sueño que te caes? ¿Has pensado que algo no funciona muy bien en ti por todo esto?

Yo sí.

Parece ser que la forma en que tu cerebro responde a las recompensas es la que define si eres una persona introvertida o extravertida, ya que los estímulos que entran en el cerebro se procesan de manera diferente en cada caso. También hay diferencias en el tamaño de las estructuras cerebrales responsables de la sensibilidad a la recompensa.

En los introvertidos, los estímulos recorren un camino más largo y complicado. Estudios de neuroimagen revelan que, en este caso, se activa la corteza frontal, que es responsable de recordar, planificar, tomar decisiones y resolver problemas; el tipo de actividad que requiere concentración e introspección.

En los extravertidos, la ruta es más corta y atraviesa áreas de procesamiento sensorial, visual, auditivo, gustativo y táctil. Las personas extravertidas son muy sociables porque sus cerebros son buenos en el manejo de múltiples demandas que compiten por su atención (justo lo que se necesita para manejarse en una reunión multitudinaria).

Algo en lo que coinciden los especialistas es que en unos y otros difiere el grado de estimulación del exterior que necesitan para rendir.

abstract-1392404__340

Nuestro cerebro segrega dopamina, que es un neurotransmisor que actúa sobre el sistema simpático, generando motivación para lograr recompensas externas, como pueden ser el dinero, el reconocimiento social o el sexo. Cuando el cerebro ha segregado suficiente dopamina, el cuerpo se pone en marcha y se lanza a por el objetivo, la persona se vuelve más consciente de su entorno y sensible hacia el exterior, hacia los estímulos ajenos. La acción domina a la reflexión.

Pues bien, el circuito en el que opera la dopamina se activa más intensa y regularmente en el cerebro de los extravertidos, sin embargo, las personas introvertidas son muy sensibles a la dopamina, por lo que una sobredosis de estimulación externa las agota; es como si una inundación de dopamina ahogase sus herramientas sociales.

Según Jennifer Granneman, expectativas como conseguir un ascenso, caer bien o conseguir un número de teléfono suponen una fuente de sobrestímulos tan grande que acaba agotando al introvertido que los experimenta. Para ellos, los inputs sociales no son una poderosa llamada a la acción, sino una especie de destello cegador, de pared a derribar.

El reverso de la dopamina es la acetilcolina; otro neurotransmisor que nos habilita para una concentración profunda sobre un solo objeto durante un tiempo más o menos prolongado y nos hace disfrutar de ese estado.

La acetilcolina actúa sobre el sistema parasimpático, disminuyendo nuestra frecuencia cardíaca y la presión arterial, relajando los músculos, contrayendo las pupilas, economizando la energía y ayudándonos a encontrar placer a través de recompensas internas.

Así que, los extravertidos pueden culpar a la dopamina de su intensidad y exceso de protagonismo, mientras que los introvertidos pueden excusarse en una inundación de acetilcolina cuando les pregunten por su silencio.

Bueno, ¿te sirve de algo esta información? ¿Ha cambiado algo en tu forma de verte? ¿Qué vas a hacer a partir de ahora?

Fuentes de infomación: “El poder de los introvertidos”, Susan Cain. “Este es el por qué de las personas introvertidas”, “La ciencia de la introversión”, “Introvert, dear”.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s